La película se llama Tiempo de vivir (Le temps qui reste). El protagonista es un fotógrafo francés que en sus treinta años, con lo que parecería ser una vida cómoda, se entera que tiene cáncer. El tumor ya está demasiado adelantado para operar y sólo le quedan dos opciones: la quimio o esperar meses a su muerte. Él elige la segunda. Y la historia que te muestran es lo que hace mientras. Por un lado echa de su departamento al novio con el que vivía y con el que aparentemente estaban enamorados. No le da explicación. Decidió no contarle, como tampoco a su familia, lo de la enfermedad (más tarde buscará consuelo en él, pero el otro responderá que es demasiado tarde, después de meses, para decirle que lo extraña). Se lo cuenta sólo a su abuela. ¿Por qué? Es que a los dos nos falta poco para partir. Y todavía le queda una sorpresa antes que lo haga, una forma de dejar más rastros en el mundo. Película dirigida y bien lograda por el director François Ozon.
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El tiempo que resta
La película se llama Tiempo de vivir (Le temps qui reste). El protagonista es un fotógrafo francés que en sus treinta años, con lo que parecería ser una vida cómoda, se entera que tiene cáncer. El tumor ya está demasiado adelantado para operar y sólo le quedan dos opciones: la quimio o esperar meses a su muerte. Él elige la segunda. Y la historia que te muestran es lo que hace mientras. Por un lado echa de su departamento al novio con el que vivía y con el que aparentemente estaban enamorados. No le da explicación. Decidió no contarle, como tampoco a su familia, lo de la enfermedad (más tarde buscará consuelo en él, pero el otro responderá que es demasiado tarde, después de meses, para decirle que lo extraña). Se lo cuenta sólo a su abuela. ¿Por qué? Es que a los dos nos falta poco para partir. Y todavía le queda una sorpresa antes que lo haga, una forma de dejar más rastros en el mundo. Película dirigida y bien lograda por el director François Ozon.
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¿Lo de Irak es una guerra?
*Niña en Irak. Tomada de la galería UNICEF Sverige
Miré la película Vivir al límite, una de las favoritas para los Oscar, con dos amigos. La historia básica que cuenta es la de un desarmador de bombas, soldado estadounidense sin escrúpulos y bastante salvaje, que está en Irak. Mientras se proyectaba el filme surgían dudas a cada rato entre ellos y yo. Es que la invasión de Estados Unidos en ese país de Medio Oriente sigue como una incógnita. Un primo por ejemplo, que vive hace dos años en suelo estadounidense, está convencido de que eso, y lo de Afganistán, son pruebas de armamento únicamente. No lo contradije. Por qué: puede ser. Así como también nunca se pudo probar de que el fin no sea controlar el petróleo (Irak es el país con mayor reserva después de Arabia Saudita); o que no sea para situarse en el continente y desde allí tener la posibilidad de atacar a otros lugares. Mario Vargas Llosa también señala en su libro Diario de Irak, además de las hipótesis mencionadas, la posibilidad de que sea sólo un tipo de escarmiento para tratar de recuperar el orgullo lastimado luego de los atentados del 11 de septiembre. Para eso eligieron a un régimen agotado y pobre como el que era la dictadura de Sadam Hussein en el 2003. Los bloqueos económicos internacionales ya habían hecho la mayor parte del trabajo antes. Las armas de destrucción masiva nunca fueron halladas. Y si ese hubiese sido el objetivo, tal como lo de derrocar una tiranía, ¿no deberían haber invadido también Irán, Corea del Norte y Pakistán? El documentalista Michael Moore, cuyos resultados positivos con sus notas y largometrajes afirman que representa la opinión de más de un tercio de sus compatriotas, escribió una carta abierta a Obama poco tiempo después de su asunción (para la que colaboró muy activamente). En ella le pedía que por favor deje sin tropas Irak y Afganistán. Él piensa, como muchos, que ellos deberían arreglar sus problemas solos. Vuelvo al tema de las hipótesis. Todas esas son probables, eso es lo aterrador y delirante. Inclusive me hago la pregunta del título.
Sin solución en Copenhague | Preguntas
*Sáenz Peña, dos de la tarde, 53 grados
Terminó la cumbre contra el calentamiento global de Copenhague y quedaron más dudas que antes. Sus participantes salieron de allí pesimistas y pensando en otra oportunidad (¿no era la última según algunos?). Acordaron que hay que crear un fondo común dinero para ayudar a los países más necesitados, ¿pero quién pondrá la suma? ¿Habrá tiempo? (Video).
Cómplice del clima | Preguntas
*Llueve en Villa Gesell
La sequía se sufre en Chaco y al rato el mismo lugar se inunda. Llegar a los cincuenta grados es común allí; ¿dentro de diez años serán sesenta? El verano no terminó de aparecer en Buenos Aires y eso que pasamos la mitad de noviembre. ¿El cambio climático o simples etapas? ¿Sos culpable o no tenés incumbencia? Elegiría una bicicleta antes que un auto por la duda de convertirme en cómplice.
Qué hacés | Preguntas
Reflejo de un delirio
Qué hacés, preguntó. Sólo te tomo una foto. ¿Por qué? Por la claridad, el juego de tonos, tus flores sobre la tierra. ¿De dónde venís? De allá. ¿Y para qué? No sé, busco refugiarme. ¿Y entonces? Sí, las contradicciones son obstinadas.
Cómo vestirse | Preguntas
En Brasil pasó algo con una alumna que fue a la Universidad con poca ropa, un vestido corto (está el video). Se armó tal revuelta que la institución decidió expulsarla; aunque luego, ante los reclamos, la readmitieron. ¿Deberías adaptar la forma en que te vestís para cada lugar? ¿No será que los compañeros fueron los desubicados?
¿Halloween es cultura?
Lo que me sorprendió la tarde en que llegué a Sáenz Peña, en Chaco y a un poco menos de doscientos quilómetros de la capital Resistencia, fue ver que unos cuantos festejaban Halloween. ¿Tiene sentido? Frente al quiosco que aparece en la foto, adornado para la ocasión, un grupo de unos veinte chicos salían de la casa disfrazados y una madre dirigía para que algunos dijeran dulce o truco en unas y otras puertas. No sé cómo aguantaban, con cuarenta grados en el ambiente, las máscaras y las capas colocas. En Estados Unidos empezó como una fiesta pagana heredada de los inmigrantes irlandeses; ¿la finalidad es vender más dulces en la actualidad? Hay una cultura norteamericana de invasión –dijo el escritor cubano Alejo Carpentier- lo que llamaríamos una cultura colonizadora; digamos la palabra: imperialista. Consiste en ponernos ámbitos, trastocar las costumbres, imponer el idioma. Los cubanos vimos y padecimos mucho eso por la cercanía. Conocimos una época en la que hasta los letreros de los locales estaban en inglés. Eso no es cultura ni es nada. Es imposición de una sociedad de consumo, que trata de vender productos a través de los vehículos de la publicidad. Ahora, la cultura verdadera, de Ralph Waldo Emerson, de Paul Whitman, las novelas de William Faulkner, ¡bienvenida sea!
(Está la entrevista completa a Carpentier).
(Está la entrevista completa a Carpentier).
¿Y cuánto vive? | Preguntas
¿Cuánto vive el hombre, por fin?
¿Vive mil años o uno solo?
¿Vive una semana o varios siglos?
¿Por cuánto tiempo muere el hombre?
¿Qué quiere decir para siempre?
PABLO NERUDA
¿Te gustaría? | Preguntas
[La foto fue tomada en el cementerio de la isla Martín García; se notan las singulares cruces inclinadas].
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