Interrelación de materias I

Existe un gran debate en la disciplina de los estudios internacionales sobre la relación entre política doméstica y la exterior. Uno de las principales: sobre cuál influye más en el contexto de la otra. La distinción entre ambas. Causas y consecuencias. Es en esa discusión que Peter Gourevitch intervino con su trabajo1. El autor teorizó sobre la conexión e influencias mutuas. Son, en fin, ciertos parámetros para tratar de entender mejor políticas públicas de los países: definió el carácter inter-penetrado. El título de la obra de Gourevitch viene dado por la utilización que da en su teoría Kenneth Waltz acerca de lo que él conceptualizó como segunda imagen2: el comportamiento de las naciones en el mundo, es decir su perfil externo, dado por su organización interna, por los distintos gobiernos y las estructuras sociales. Gourevitch no desestimó ese análisis pero se concentró en lo inverso.

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1 Gourevitch, Peter, “La ‘segunda imagen’ invertida: los orígenes internacionales de las políticas domésticas”, Lecturas sobre el Estado y las políticas públicas, Proyecto de Modernización del Estado, 2011, p. 473: En lugar de causa de la política internacional, la estructura doméstica puede ser una consecuencia de la misma. Los sistemas internacionales también se convierten en causas en lugar de consecuencias (...) Todos sabemos que existe interacción; entendemos que la política internacional y las estructuras domésticas se influyen mutuamente. 
2 Waltz, Kenneth, Theory of International Politics, 1979.

Unasur debe hablar sobre Egipto

Es notoria la falta de respuesta de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) sobre la situación en Egipto. Es evidente también que sería referirse a un caso complicado. Pero no deja de ser necesario tomar posición frente a una nueva interrupción democrática y el protagonismo militar constante. Ya en la edición de la revista Time del 9 de julio del año pasado el título principal era “La revolución que no fue”; los periodistas describían entonces cómo un grupo de 19 militares seguían al mando de las riendas del país. Una nación que sigue como víctima de sus propios demonios. Unasur debería proclamarse. Demostraría así, de paso, su mayor compromiso con respecto a otros sectores del mundo.

Crítica a una idea sobre la ONU


Existe una afirmación sobre la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y sobre otros organismos internacionales, que escuché en varias ocasiones: ¡no sirven para nada! Eso significaría que las miles de personas que pertenecen y participan -entre empleados, colaboradores, jóvenes en pasantía y funcionarios- se cruzan de brazos todos los días para sólo esperar que el tiempo pase. La idea es ridícula ya desde ese sencillo punto. Un disparate que intenta apoyarse en cierta concepción del realismo que en verdad niega la realidad: otorga, en muchos casos sin la consciencia del interlocutor, una ficción a la idea, aunque suene a contradicción. Sería, por ejemplo, como decir que no funciona el entero Estado de un país. Claro que eso no quita las fallas, que las hay, la necesidad de edición (algunas con urgencia), la corrupción (habría que ver cuánta). Pero se deben evitar las falsedades peligrosas; sobre todo cuando justamente afectarían a los países sin un musculo militar desarrollado.

Seguridad humana necesaria | Thakur

  Una duda que se desprende de las Naciones Unidas y de las relaciones internacionales en general es si se debería intervenir o no en los asuntos internos de otro país. ¿Seguridad Nacional es igual a Seguridad Humana?, una duda que plantea muy bien el libro de Ramesh Thakur, The United Nations, Peace and Security
  La violencia bélica no sólo abarca la materia tradicional de las guerras entre Estados, como comienza a explicar Thakur. Según esa postura ortodoxa, los individuos de un país pueden colocarse a disposición de la Nación para defenderla, sin importar que eso signifique la muerte o matar a otros.
  Human security (seguridad humana), en contraste, observa Thakur que pone al individuo en el centro de la película; que el Estado lo defienda, y una comunidad internacional, pasa a ser lo primordial. En ese mismo sentido se remarca que las amenazas a los ciudadanos pueden provenir tanto del exterior como del interior de un país. Por ejemplo, de las fuerzas de seguridad. 

Foto por h de c