El abandono

Reflejo de una introspección
* Foto por Julián Carrara en Bolivia, donde hubo elecciones presidenciales. Algunos de sus ciudadanos viven con dos dólares al día. En la imagen, un mercado con productos variados.
Tanto en el mundo y sin embargo:
-Qué hacés, che.
-Nada, al pedo, no sé qué hacer.
Es que la vida, tan cruel, no vale la pena para esforzarse. Más fácil es la resignación, más sencillo es el abandono. La realidad es tan complicada que mejor fumarse un porro. Pero como mis vecinos del segundo: uno a las once, otro a las tres después de comer, a las cinco como merienda, a las 19 de segunda vuelta, y por supuesto, a la noche unos cuantos. Total la fiesta recién empieza y para qué complicarse.

Dejá, Domingo | Escuché

*Otra rayuela
Una niña lleva un cochecito, ¿tiene un bebé? La madre le hace notar algo: arriba, ahí. Ella se sorprende. Suelta bruscamente el transporte, que sigue su camino por la calle empinada, y se dirige hacia las zapatillas abandonadas sobre un basurero. Mientras, las bolsas con residuos que acarreaba se esparcieron por el asfalto. Ella muestra una sonrisa con el nuevo premio en las manos (no son de su talle). El hermano menor se acerca rápido, al trote. Ella se las muestra; él ríe y luego se agacha para comenzar a juntar lo que cayó. ¡Dejá, Domingo!, dice la madre desde la vereda de enfrente y él suelta inmediatamente lo que tenía en la mano. La nena sigue feliz mientras acomoda sola las cosas.

Concordia inundada

*Imagen por Gabriela Casas
Agua, que los porteros de Buenos Aires derraman en las veredas a las cuatro de la mañana. Agua, que los padres arremeten contra sus autos para hacerlos brillar. Agua, que mi inodoro pierde y deja llegar hasta la alfombra porque el plomero quiere ahorrar. Agua, que según una editorial del diario La Nación es un recurso muy renovable (ya fue demasiado). Agua entonces, que en algunas zonas de la ciudad entrerriana de Concordia avanzó hasta seis cuadras después del río y se metió tanto en casas humildes como residenciales. La inundación causó más o menos 8100 evacuados hasta ahora y se estima que no se retirará para las fiestas de fin de año. Cómo puede ser que haya crecido tanto, pregunta un vecino. El olor a repelente prevalece por el miedo a que los mosquitos surgidos acarreen el dengue. Algunos, ya refugiados, buscan en qué trabajar para ocupar el tiempo y la cabeza. Es difícil no pensar en que tu vida está rodeada de agua.

La izquierda confusa

*Imagen tomada en el barrio porteño de Caballito
Querer algo inmediatamente (¡YA!). Fiel manifestación de la urgencia del presente, de la ansiedad, del quiero todo para mí ahora y después le quedará a los que vengan. Imposible. Es sencillo fijar un objetivo como en este caso Mauricio Macri y sólo pegarle. Es que supuestamente vendría a ser la reencarnación del mal, del enemigo, el de derecha. Lo raro es que Macri apoyó la decisión progresista e igualitaria de permitir el matrimonio homosexual. En cambio el oficialismo, que dícese más de izquierda, ni quiso discutirlo en el Congreso. Hace una semana en el mismo barrio de Caballito, donde se encuentran los carteles de la foto, había uno que decía contra Macri algo así: ¿Para eso lo votaste? En la foto se veían dos hombres besándose. Inclusive tenía un error de redacción (en Reflejo ya se vio algo similar). Algunos de los abogados que presentaron los recursos para frenar el primer matrimonio homosexual de Latinoamérica tienen antecedentes con la dictadura militar y simpatía hacia el fascismo. Por lo menos, y aunque sólo sea por una semana, los grupos de izquierda que firmaron esos carteles tendrían que haberles dedicado un capítulo a ellos.