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They could be there

Military intervention continues in Mali. We don’t know how it will be the citizen’s routine in the future. An scene of every day it’s seen in the picture. Their actors do not seem to complain. Somebody –the one in the front by example- could be happy. But we would see if that puddle still remains there.     

                                                                                               Foto por Ferdinand Reus
 


  He laughs. His horse must be happy that they find some water. The excitement of the aminal would be notice in the movements with anxiety, like a child, and to him surely it provoked a big laugh. He keep his dress clean, blue like the sky in some afternoons. He –they– goes around the land but managing to follow the path without spots.

  The reader must note the everyday situation of the picture. Lines and tones. It would look like an old piece of art if we would take off some things. However it was taken last year in Mali. The colors. Besides the already mentioned dress there are other things that focused the attention. The reader could imagine how it would be if x-ray pulled out after from one of those maps, used for advertising research, about where we aim the eyes more.

  There is a pink bucket of what appears to be a lady –perhaps a man– on the right. The dress with reds, yellows and greys of the beautiful lady in the center. The other one, bent with her green dress and a hat that we could discuss if look like well. The women also in the right with her child strapped in her back, letting the flip flops on the ground because it will fit; the boy has a capping with a drawing of six different colors, somewhat of childhood.

  There is a bicycle left on the ground with impeccable veneer and paint that the reader could be tent to steal. And the soccer balls, inevitable for the journey, over the little bus. Who could not be entertain by this guys running so much like chasing their lives?

  The situation in the image happened and its repetition, at least in a similar way, it’s a possibility. That, while combat airplanes won’t make blow up everything. The man on the front should not permit the stains in the dignified garment. 

[En español]. 


Podrían estar ahí



La intervención militar continúa en Malí. No sabemos cómo quedará la rutina de sus habitantes. En la foto se ve una escena de todos los días; sus protagonistas no parecen quejarse. Alguno –el del frente por ejemplo- podría estar contento. Pero habría que ver si ese charco aún existe.


Foto en Malí · 2011 · Por Ferdinand Reus

  Él se ríe. Su caballo debe estar contento al haber encontrado agua. La emoción del animal se habrá notado en sus movimientos con ansiedad, como los de un niño, y a él le habrá surgido una carcajada. Su vestido, azul como el cielo en algunas tardes, se mantiene limpio. Él -ellos- anda por la tierra pero logra seguir el camino sin manchas.


  Observe el lector lo cotidiano de las figuras que la foto presenta. Las líneas y los tonos. Pareciera un cuadro antiguo si quitáramos algunas cosas. Sin embargo fue tomada el año pasado en Malí. Los colores. Además del mencionado vestido hay otras cosas que concentran el foco de atención. Imagine el lector cómo sería la radiografía si se sacara luego uno de esos mapas, utilizados para investigaciones de publicidad, sobre dónde apuntamos más los ojos. 


  Está el balde rosado de lo que parece ser una señora -acaso un hombre- a la derecha. El vestido de rojos, amarillos y grises de la señora hermosa en el centro. La otra agachada con su vestido verde y una gorra que se podría discutir si hacen juego. La señora también a la derecha con su hijo amarrado en la espalda, que deja las ojotas en el suelo porque se calzará; el niño tiene un tapado con un dibujo de seis colores diferentes, algo infantil.


  Hay una bicicleta dejada sobre el suelo, con la chapa y pintura impecable, que el lector podría tentarse y robar. Y las pelotas de fútbol, infaltables para el viaje, sobre el diminuto colectivo. ¿A quién no le podría entretener ver a esos tipos correr tanto, tanto, como si así se escaparan de sus vidas? 


  La situación de la imagen pasó y que se repita, al menos de manera semejante, es una posibilidad. Mientras que no pasen aviones de combate y hagan volar todo. El señor del frente no debería dejar manchar esa digna prenda.

Malí III


Foto en Malí · 2011 · por Ferdinand Reus

  Emira Woods, directora de Foreign Policy in Focus, destacó la necesidad de pensar en soluciones de largo plazo con respecto a Malí y otros países del África subsahariana. Fortalecer y ayudar en lo económico sería un ejemplo. Evitar, así, lo militar. Por lo menos hacer un mejor intento.    

  Muchos de los sublevados, dijo Woods, tienen aspiraciones de auto determinación. No todos tendrían el extremismo islámico como motor para moverse y pelear como se cree. Es que las intervenciones del estilo practicado en el presente por Francia, además de aportar más violencia, tiene consecuencias simultáneas como la toma de rehenes en Argelia. Lo que sería un comando partidario del terrorismo se enfrentó durante tres días al ejército argelino que recuperó las instalaciones gasística de Tigantourine a la fuerza. El resultado fue más muertes.

  El sector geográfico en el que se encuentra la planta es una parte con amplia riqueza de recursos naturales, desde petróleo hasta oro y uranio. Se encuentra allí, asimismo, la inestable relación entre el 1 por ciento (relacionado con extranjeros) que domina la explotación de los recursos y el 99 que intenta sobrevivir. Sólo quince años atrás en Argelia se luchaba aún para combatir el colonialismo. La ferocidad de ese periodo aún se palpa en el aire.

  Hay que subrayar que la crisis, ante todo y como suele ser en estos casos, es humanitaria. Tanto en Malí como en Argelia. Por lo que en eso deberían centrarse los recursos. En ayudar a las personas.

  Así como los casos se relacionan, ambos no deberían ser, tampoco, desvinculados de las derivaciones de la operación de 2011 en Libia. El aporte de armas que se hizo en esa ocasión todavía esparce sus ramas. Un árbol que no aporta a la vida.  

Malí II

                                                                                    Colectivo en Malí · Foto por Ferdinand Reus

  Una nueva intervención militar se inició durante la semana pasada en Malí. Los franceses son sus protagonistas, que intentan mantener segura la capital africana Bamako, y buscan evitar que agentes del terrorismo logren instalar su santuario en el Sahel. Los partidarios del islamismo extremo y tergiversado han declarado la guerra, asimismo, a los franceses. Los denominan como uno de sus mayores enemigos en la actualidad.
  
  Dominique Moisi, académico especialista en seguridad, sostiene que la diferencia con una intervención del pasado está en que antes el país europeo no tenía el riesgo de ser atacado en otros lugares al mismo tiempo, como en Medio Oriente y en su propio territorio, y que sí es una posibilidad ahora.
  
  Los estadounidenses por su lado ya no tienen tantas ganas de intervenir desde los fracasos en Somalia -al que reconocieron por primera vez días atrás-, y por el deterioro que tienen en la materia luego de las interminables guerras en Afganistán e Irak. El avance francés era más probable desde que en 2011 Barack Obama presentó su "liderazgo desde atrás", como sucedió en Libia. Algunos analistas europeos se preguntan sobre la conveniencia para ellos de ese tipo de estrategia, y sobre cuánto podría durar.
  
  ¿Unirá la guerra al pueblo francés, entre tanto aumento del desempleo y las divisiones partidarias? Las intenciones de Francia -asegura el profesor Zaki Laïdi- no están relacionadas con lo que algunos denominan neo colonialismo. El país mantiene como estratégicas las regiones del África subsahariana y el espacio árabe hace décadas.
  
  Hillary Clinton, aún como secretaria de Estado, dijo en una conferencia de prensa -frente a las autoridades somalíes- que apoyan la intervención francesa en Malí con inteligencia y recursos aéreos, así como con la continuación de la ayuda en la preparación de algunos países africanos para que tengan su propia fuerza militar disponible.
  
  La Agencia de Refugiados de las Naciones Unidas informó que unas 700 mil personas se vieron afectadas de manera inmediata en Malí. La especulación es que al menos 400 mil huyan hacia los países vecinos en los próximos meses.