La cooperación en defensa y seguridad entre Chile y Argentina es de gran importancia si se piensa en las divergencias políticas que tuvieron ambos países a lo largo de los años. Las realidades políticas diferentes al interior de cada país. Los procesos disímiles luego de las respectivas dictaduras militares. Un país, Chile, encasillado en un grupo de Suramérica, y el otro, Argentina, en otro, si se divide la región en dos términos. Uno en el arco del océano Pacífico, donde la proyección y la influencia de Estados Unidos es más fuerte aún; el otro, con cierta tendencia cultural e ideológica de antagonismos con los estadounidenses y con más cercanía en los últimos años a Venezuela. A pesar de esas diferencias, entre Chile y Argentina, ciertos obstáculos no formaron un muro.
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Fuerza Cruz del Sur
Las relaciones bilaterales entre Argentina y Chile tuvieron etapas muy diferentes en los últimos cuarenta años. La época más dramática y delirante en la relación se vivió durante los setenta cuando ambas naciones estaban bajo el dominio militar. La posibilidad de una guerra no estaba descartada y tuvo que mediar la Santa Sede Católica a pedido de los países. En la última década, en cambio, el enlace entre los dos países se hizo cada vez más estrecho. ¿Por qué cooperan de manera tan activa dos Estados que estuvieron enfrentados? Muestra y principal ejemplo en este trabajo es la Fuerza de Paz Combinada Cruz del Sur, que tiene personal de ambas nacionalidades y está a disposición de las Naciones Unidas.
Argentina, Brazil and South America
The relation between Brazil and Argentina never had a real stage of enmity. This, if we consider, for example, the categorization that Alexander Wendt made in 1999, in his famous book Social Theory of International Politics[1]. There were no wars among the two countries; there are not any now. There is also no arms race or trying to see who has a stronger and capable military command; neither is there a competition to see who has an atomic bomb first. In fact, in this last point, both Nations cooperate in an active way, in relation with the nuclear energy. And they must continue in that sense. From one decade to the other the relations had passed from the constant economical exchange, concentrated in Mercosur, to more diverse aspects, now in debate in Unasur organization. The first, commercial, despite some turbulences, it is already a constant factor and mandatory -but yes, it need improvements-. It is not so present in this work. Mercosur as well Unasur, both, need more diplomacy, political improvement, and practical changes. But it is in Unasur where the innovations of the last decade are concentrated. And they must be there.
[1] Cambridge
University Press, 1999.
Zona sur de paz
Suramérica es una de las regiones -subregión si te toma Latinoamérica- más pacificas en el mundo. Es por eso que este avance en Defensa y Seguridad es parte de una cada vez más establecida tradición. Se mantiene como costumbre la solución de controversias sin actos bélicos entre Estados[1]. La creciente interdependencia de sus miembros, además de ser ardua de probar, es lógica. La interrupción de esta clase de enlace podría costar -eso sí es más sencillo de imaginar- altos valores en diversas áreas, como la económica, política, social. Las relaciones en el área de Defensa crean y consolidan grupos -de poder, élites- que pueden empujar por resoluciones pacíficas si es necesario. Es en ese sentido que las instituciones implícitas, como la relación bilateral entre Argentina y Chile, y una más regional conjunta, como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), son importantes, especialmente en el área de Defensa y Seguridad. La necesidad de una consolidación es casi obligatoria si se cree en sus méritos. Las relaciones pueden ser más intensas.
[1]
Battaglino,
Jorge, “¿Réquiem para la guerra en la Región Andina? Límites al conflicto en
las relaciones entre Colombia y Venezuela”, SAAP magazine, Vol. 3, N° 3, August
2009, p. 572.
Memoria del realismo adaptado
El sistema de creencias de la junta militar argentina de 1976 estaba marcada por la idea de la guerra total contra el comunismo, con los valores morales en un segundo término o, si era necesario, en algún lugar más alejado. Es importante recordar, en respecto a la relación entre Chile y Argentina, que en el momento de ese golpe de Estado en el lado argentino, los chilenos ya se mantenían bajo la dictadura de Augusto Pinochet, y ambos países sostenían la disputa por el Canal del Beagle. La diferencia no tendría entonces un fin. Tuvo una escalada belicosa con momentos delirantes. Debido -entre otras cuestiones- a la creencia desde la junta militar argentina que debían parar una especie de expansionismo chileno[1], y la compleja situación con los demás países suramericanos en general. La junta militar, desde Argentina, tomó varios aspectos de la teoría central realista de relaciones internacionales: el pesimismo sobre el comportamiento humano, la violencia como algo necesario y aceptable en la sociabilización, anarquía en el sistema de gobernanza global. En palabras de Roberto Russell, fue un realismo al uso nostro[2]. Se había adaptado lo más cruel.
[1] Russell, Roberto, “Sistemas
de creencias y política exterior argentina: 1976-1989”, en Serie de
Documentos e Informes de Investigación N° 204, de FLACSO / Argentina,
Buenos Aires, julio 1996, p. 47.
[2] Ibídem, p. 7. Cruz del Sur I
Las relaciones bilaterales entre Argentina y Chile tuvieron etapas muy diferentes en los últimos cuarenta años. La época más dramática y delirante en la relación se vivió durante los setenta cuando ambas naciones estaban bajo el dominio militar. La posibilidad de una guerra no estaba descartada; tuvo que mediar la Santa Sede Católica a pedido de los afectados. En la última década, en cambio, el enlace entre los dos países es cada vez más estrecho. Una muestra y principal ejemplo en este trabajo es la Fuerza de Paz Combinada Cruz del Sur, que tiene personal de ambas nacionalidades y está a disposición de las Naciones Unidas.
Cruz del Sur I
La Fuerza de Paz Cruz del Sur, una
alianza militar entre Argentina y Chile que tiene difícil comparación en el
mundo y que fue puesta a disposición de las Naciones Unidas, es un ejemplo de
madurez entre dos países hermanos que en más de una ocasión estuvieron al borde
de un conflicto bélico. Hasta un Papa quiso venir a mediar cuando fue necesario
-y lo hizo. Las dos repúblicas lucharon juntas para sus independencias, como lorecordaron en un artículo los entonces embajadores ante la ONU, y ahora
comparten una intención -un esfuerzo- de mantener la no violencia. Eso tiene
más poder que, por ejemplo, algunos videos que puedan aparecer con personas que
cantan cosas que sí hay que combatir. Pero a esas ideas; no a las personas. La discriminación y la violencia no
tienen fronteras. Hay que sostener la guardia arriba cuando sea necesario.
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| Frontera en Lago del Desierto · Foto por Fernando Peña |
Documento internacional
Sobre el memorándum que fue presentado entre
Argentina e Irán por el atentado a la AMIA en 1994 que dejó 86 muertos y más
de 300 heridos, se escucharon gran cantidad de voces. Algunos comentaristas
reaccionaron, como suele suceder, demasiado: a favor o en contra.
Más interesante es la opinión de Juan Gabriel Tokatlian, académico especializado en relaciones internacionales, que remarcó
la ambigüedad del documento pero que asimismo dejó abierta la posibilidad de
que surjan avances si se siguen los pasos adecuados.
Joaquín Morales Solá, si bien marca algunos
puntos importantes, insiste de nuevo con su tendencia exagerada hacia mantener
el status quo mundial. Remarca a Irán como si sólo fuera un país villano, que
quiere conseguir bombas atómicas, y olvida mencionar que Estados Unidos -el
principal fabricante y primer creador- e Israel ya las poseen. Algunos dichos
de Mahmud Ahmadineyad, presidente de Irán, son indefendibles, sin justificación
y atroces. Pero su par Benjamín Netanyahu, primer ministro israelí, no se queda
tan atrás al insinuar, por ejemplo, que las muertes de algunos ciudadanos
cercanos a la frontera serían un mal menor. O al ir a la práctica, cuando se
escucha a un ex jefe de inteligencia israelí -es decir una persona involucrada y con acceso a información del más alto nivel- comparar las ocupaciones de territorios palestinos con las acciones de la Alemania nazi. Como vimos en este blog, la administración de Netanyahu desoye además las campañas pacifistas que realizan algunos de sus ciudadanos.
Es un plano geopolítico complicado.
Argentina, con el apoyo de Latinoamérica, deberá caminar con cuidado.
Tres preguntas a Hernán Zin
Un reflejo de HZ | (Buenos Aires, 1971) Es lo que se denomina corresponsal de guerra. Desde hace quince años se dedica a viajar por el mundo (trabajó por lo menos en cuarenta países) para conocer y dar testimonios de las personas que viven en los lugares más conflictivos del planeta. Publicó cuatro libros y realizó dos documentales. Viaje a la guerra, su blog en el portal español 20 minutos, es constantemente visitado.
• Te encontrás en Buenos Aires en estos días, la ciudad en la que naciste y que dejó de ser tu lugar de residencia hace unos años. ¿Cómo ves a la sociedad actual, en el sentido de si te parece que en ella se identifica una cierta sensación de guerra como tantos otros lugares que conociste?
• Te encontrás en Buenos Aires en estos días, la ciudad en la que naciste y que dejó de ser tu lugar de residencia hace unos años. ¿Cómo ves a la sociedad actual, en el sentido de si te parece que en ella se identifica una cierta sensación de guerra como tantos otros lugares que conociste?
Resulta tan triste como curioso… hace 15 años salí al mundo para contar historias de postergación, de violencia, y cada año que pasa la Argentina me la impresión de transformarse más y más en ése escenario. Una Argentina escindida en ricos y pobres, en que se ha roto el contrato social, en la que el sálvese quien pueda prevalece. Cada día la sociedad se encuentra más enfrentada, escindida. Creo que todo comienza con un Estado corrupto, ineficiente, frívolo, que no vela por los ciudadanos, y luego las relaciones se van corrompiendo en toda la escala social.• Leí que muchos tildaban a la canadiense Amanda Lindhout de inexperta al exponerse tan bruscamente en Somalia. ¿Qué opinás sobre que un periodista debería prepararse especialmente para ese tipo de trabajo de corresponsal?
Esas afirmaciones me decepcionaron. Amanda tenía un importante currículum para su edad, y no conozco cuán seriamente preparó el viaje a Somalia. Resulta fácil juzgar a posteriori, a toro pasado, como se dice en España. Si creés en lo que hacés, si te apasiona, entonces convives con esa posibilidad siempre latente de que todo se vaya al carajo, lo que no deja de implicar que prepares el viaje a conciencia, que intentes minimizar las posibles contingencias. Pero más allá de esto, de toda la profesionalidad que le podés imprimir a tu trabajo, en las zonas en conflicto es tal el caos que hay factores que se te escapan y que nunca podrás controlar.• El que lee tu libro Llueve sobre Gaza puede meterse en las entrañas de lo que es un conflicto tan complicado como el palestino e israelí. Uno puede sentirse un prisionero más en Gaza. ¿Cómo ves esa situación a casi tres años de haberla conocido tan personalmente?
Creo que Gaza es una de las grandes vergüenzas de la humanidad. Con su bloqueo Israel provoca hambre y enfermedades a los habitantes de Gaza. Los está matando lentamente. Y el mundo mira para otra parte. Recordemos que los habitantes de Gaza son esos mismos a los que se echó de su casa hace 60 años para crear Israel. La ecuación es abominable: lo echás, lo encerrás y lo matás lentamente. Encima, cuando se quieren rebelar, los llamás terroristas. Esta película ya la hemos visto, pero Gaza se llamaba Gueto de Varsovia. En mi libro traté de alertar sobre esta situación que no hizo más que ir a peor. Al igual que en el Sáhara y en todo lo relacionado con el comercio y la fabricación de armas, la actuación del gobierno de Zapatero fue nefasta. Moratinos debería irse ya a su casa. Ni la derecha más rancia podría haberlo hecho peor.
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