Otra víctima de la Camorra

¿Querés ver cómo mata la Camorra, mafia de Nápoles? Está el video con la nota. Para interiorizarse en el tema serviría leer tanto Gomorra, de Roberto Saviano, como ver la película de idéntico nombre (tráiler). El periodista Saviano permanece con cinco custodios del Estado italiano las veinticuatro horas desde que se publicó su trabajo sobre el funcionamiento de esos engranajes delictivos. Ya cité en este blog una pequeña muestra que sin embargo sirve bastante para entender ese contexto en el que se manejan con pistolas desde la niñez.

Observar


*Imagen de Julián Carrara


Sólo debés observar durante unos minutos, aunque a veces sea mucho. Si lográs capturar un momento como la cámara con la que se obtuvo esa imagen, de manera lenta, sencilla, te darás cuenta que la Tierra realmente está en movimiento constante. En serio gira. Eso te llevará a pensar de a poco que todos estamos dentro de este barco gigante. Y tenés que mantenerlo a flote. Cada uno es indispensable. Entendés así que los 194 muertos de Cromañón son tan importantes como las 105 víctimas de un auto con explosivos en Paquistán ayer, o las bajas de la ONU en Afganistán. Que los 94 asesinados en el atentado a la AMIA valen tanto como los tres mil de las Torres Gemelas. Y vos también, naufrago.

Posesión del ayer

Sé que he perdido tantas cosas que no podría contarlas y que esas perdiciones, ahora, son lo que es mío (…) Todo poema, con el tiempo, es una elegía. Nuestras son las mujeres que nos dejaron, ya no sujetos a la víspera, que es zozobra, y a las alarmas y terrores de la esperanza. No hay otros paraísos que los paraísos perdidos. (Jorge Luis Borges, Los conjurados, 1995).

Purgatorio

Más de una vez me he despertado en medio de la noche con la sensación de que mi marido está en el cuarto.

No es raro. A todos nos pasa. Estamos soñando y, cuando despertamos, el sueño se queda un rato con nosotros.

No, esto es más real. Siento que Simón está junto a la puerta de mi cuarto y no se anima a entrar.

Porque no lo viste muerto. Ésa es una buena razón.

Quién sabe. Un tribunal lo declaró muerto y me esforcé por matarlo dentro de mí. Como no tiene tumba, yo fui su tumba. Ahora quiere salir (…) (Tomás Eloy Martínez, Purgatorio, 2009).