Hacia adónde

                                                                                       Foto por B.S. Wise

Un pueblo intenta abstenerse de la violencia que recorre el país. Tratan de mantener tranquilos a los hombres y apaciguar sus diferencias. Hay seguidores del islam y otros del catolicismo. Las mujeres se sientan en la misma mesa; ellos recuerdan sus armas. ¿Podrán sostener la frágil tregua? Es lo que ensaya Nadine Labaki, directora y actriz principal de la película Et maintenant on va où? (¿Y ahora adónde vamos? es su nombre en Argentina). Nadine es libanesa, conocida por su anterior película Caramel, por eso el contexto del filme también responde a su pasado aunque no se mencione el país. La obra tiene dramatismo y comedia, en cantidades necesarias, y como en la vida. A todos los habitantes, en nombre de Allah. Y a todos los hijos de Cristo. Los invitamos a charlar en una reunión de las tonterías que hacen. Son las palabras del imán y el sacerdote que hablan por un altoparlante al mismo tiempo, y demuestran la responsabilidad que tienen. ¿Y entonces? Jorge Teillier, gran poeta chileno, podría practicar una respuesta, como Nadine, a la pregunta que perdura: Vamos hacia un lugar que no conozco, pero cuyo reflejo me permite vivir.  

Tráiler.

Más sobre Siria

El conflicto interno continúa y, con más de un año de duración, algunos organismos estiman la cifra de muertos en veinte mil. La noticia de la diserción del primer ministro ayer fue importante. Demuestra las contrariedades en las propias filas del presidente Bachar el Asad, que en muchos casos son secretas por miedo a las represalias. En este periodo llegaron repercusiones de abusos con violencia de parte de ambos bandos; tanto del gobierno como de la oposición. Si bien el lado de los que quieren modificar el régimen establecido asimismo tiene divisiones internas. Están, por ejemplo, los del Ejército de Liberación Siria y del Consejo Nacional Sirio; por el otro los representantes de 10 organismos que recientemente firmaron una declaración en Roma. Los primeros sostienen la lucha armada y están a favor de una intervención militar extranjera. Los segundos querían una revolución pacífica con elecciones y tienen miedo de que las potencias utilicen el caso sirio como excusa, por ejemplo, para aislar más al régimen de Irán. El Consejo de Seguridad, por su lado, sigue paralizado por los vetos de China y Rusia. Las ciudades de Damasco y Alepo se convirtieron en las últimas semanas en escenarios de batallas sangrientas. La Cruz Roja Internacional, antes de retirarse del lugar, declaró la situación como guerra civil. Es decir, claro, que continúan las muertes por el conflicto e internacionalmente no se sabe cómo frenarlo.