Tocarlo

Te digo que quiero tocar el contrabajo. Mover las cuerdas así con el sonido. Pero tengo miedo que mis manos no tengan la suficiente fuerza.
  Debe ser lindo subirse al escenario y dejar a la persona que uno quiere maravillada. Y que aplaudan y me vengan a abrazar. Pero en realidad a mí qué me importa si a los otros le gusta. Quiero sentirlo adentro, con su fuerza y vida, sus movimientos. No importa la opinión de los demás.
  Y están también los críticos y sus percepciones. Debería prohibirse la crítica. Que no exista. Sobre todo cuando es mala o tiene ideas políticas y etcétera. Cuando alguien hizo algo desagradable debería quedar el espacio en blanco. O hablar de otra cosa. Para qué tratar de destruir. No hay que etiquetar de esa manera, sino poner en el título: impresión sobre una obra, observaciones, lo que a mí me parece, lo que quiero decir acerca de, delirio, pienso que, mi aporte. Más bien son como reflejos que se tienen. Así como cuando alguien te tira una piña y tenés que agacharte, vos sabés de eso, o lo bloqueas y le mandás una. ¿Te acordás cuando me enseñaste a pegar de chico? Me dejabas llorando y me decías que así sabría qué hacer en el colegio. Por eso, volviendo al tema, te digo que la palabra más acertada sería reflejo. Como ese que a veces el río nos devuelve del sol. O los charcos formados por la lluvia. Claro que no es la esencia pura. Pero sirve para mirar. Y algo de lindo tiene. No como cuando te da en el ojo y no podés ver.
  Lo que no sé es por qué ahora empezó a gustarme el contrabajo. Tanto que dije que quería tocar el piano y vos también, y me decías que te quería copiar. Capaz porque me pasaron unos temas de Spalding que me hacen delirar. Y con ese nombre que tanto ayuda.    

Nubarrón

<<Fuerte chubasco. Oponte a la lluvia, deja que te penetren los rayos de hierro, deslízate en el agua que quiere arrastrarte, pero no, quédate, espera erguido el sol que te baña de un modo súbito e infinito.>>
Kafka.

Evocar



          


                                                           Lo importante es lo que el baile evoca.

Habemus

                                                                                                                    Foto por *[SouLe]*
El alma y el inconsciente no son compatibles en la teoría (según algunos). En la vida diaria tienen que mezclarse, convivir. Cambia, todo cambia canta Mercedes Sosa en plena película y todos bailan. Es que hay que adaptarse. El psicólogo que se mete en la vida de la iglesia con los cardenales. El Papa que se incorpora a una familia y a la rutina de ayudar a otras personas con el psicoanálisis. Hay que jugar en la vida. Así como Nanni Moretti jugó al dirigir y actuar en la película Habemus papa. A veces cuando las cosas están peores inclusive. Y no apresurar las decisiones en esos momentos.